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LA ORACIÓN LA INTERCESIÓN |GUERRA ESPIRITUAL
 
Fundamentos de la oración

 ¿Qué es ORAR?

 ¿Por qué oramos?

 ¿Cuándo debemos orar?
 ¿Dónde podemos orar ?
 ¿Cómo orar?
 ¿Por qué cuesta trabajo orar?
 ¿Por qué satanás se opone a la oración?
 ¿Cuáles deben ser nuestras actitudes al orar?
 Tipos Bíblicos de la oración
 ¿Cómo orar una hora completa?
 Los nombres de Dios, de Jesucristo y del Espíritu Santo empleados para orar
I. La Oración

A. Introducción

Orar es “ponerse de acuerdo para que se haga la voluntad de Dios”, esto nos dice Watchman Nee en su libro Oremos. Aunque muy breve, consideramos muy apropiado este pensamiento, por cuanto el verdadero significado de la oración es orar por el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Bajo este pensamiento, vemos que orar es mucho más que hablar con Dios. Orar es:

    - Proclamar la santidad, soberanía, reino y señorío de nuestro Dios

    - Acercarse a Dios, buscando Ser transformados a la imagen de Cristo; su dirección para nuestras vidas; su provisión a nuestra necesidad, y su bendición en todo.

    - Interceder para que la mano de Dios se mueva a favor de otros: nuestra familia, el ministerio, la iglesia, la nación, etc.

    - Confesar el triunfo de Cristo en la Cruz, despojando a los principados y potestades de Satanás; ejercer la autoridad de Cristo, sometiendo y resistiendo la obra del enemigo.

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B. Algunas preguntas sobre la oración

1. ¿Por qué oramos?

Dios quiere que acudamos al trono de la gracia reconociendo nuestra dependencia a Él, pidiéndole lo que necesitamos y demostrando nuestra disposición para hacer su voluntad.

Oramos porque:

    - Es la voluntad de Dios; Él lo quiere (1 Timoteo
    2:8; 1 Crónicas 16:11)


    - Lo necesitamos , Para alcanzar misericordia y hallar gracia (Hebreos 4:16; Mateo 7:7)

    - Para que habite Cristo en nosotros ya que nuestra debilidad es fortaleza para el poder de Dios (Efesios 3:14-19)

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2. ¿Cuándo debemos orar?

La Biblia nos enseña a orar en todo tiempo, tanto de manera particular, como junto a otros creyentes en la iglesia. De manera particular, “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17) no significa que debamos dedicarnos a la oración formal todo el tiempo; no sería posible hacerlo, ya que tenemos trabajo y obligaciones que atender y otras actividades que realizar. “Orad sin cesar” es, más bien, vivir conscientes de la presencia de Dios, a fin de que cuando necesitemos pedir, interceder o alabar, nuestra oración surja en forma espontánea. También como Iglesia, la Biblia nos da el ejemplo de “orar sin cesar”: Los creyentes perseveraban unidos en oración (Hechos 1:4; 12:5). Por otra parte, la Biblia nos da ejemplo de quienes oraban en forma regular o disciplinada diariamente, otros oraban por la mañana y otros por la noche:
    - David oraba tres veces al día (Salmos 55:17)

    - Daniel, oraba tres veces al día (Daniel 6:10)

    - Job oraba por las mañanas todos los días (Job 1:5)

    - Pablo y Silas oraron toda la noche (Hechos 16:25)

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3. ¿Dónde podemos orar?

De manera general, vemos en la Palabra que la oración se puede hacer en forma individual (Mt. 6:6) y también en forma colectiva con toda la iglesia (Mt. 21:13). Esto es porque hay aspectos de la oración que deben tratarse de forma particular, pero hay aspectos que necesitan el apoyo mutuo y la unidad entre los creyentes. El ponerse de acuerdo con otro o la oración unida de toda la iglesia, afirma nuestra fe de tal manera que nos atrevemos a orar por cosas grandes.

¡La Biblia nos enseña que podemos orar en todas partes! El lugar físico no debe restringir nuestra oración.

En la Biblia encontramos que:

    - Jonás oró en el interior de un pez (Jonás 2:1)

    - Pedro oró en una azotea (Hechos 10:9)

    - Daniel oraba en su habitación (Daniel 6:10)

    - Ana oró en el templo (1 Samuel 1:19-20)

    - Jesús oró en un huerto (Mateo 26:36)

    - Los discipulos oraron en el templo (Hechos 12:12)

    - Los discipulos oraron en la playa (Hechos 21:5)

Podemos orar en cualquier lugar en el que nos encontremos, cuando surja la necesidad de hacerlo y en la forma que dicha oración requiera.

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4. ¿Cómo orar?

¿Hay una posición especial para orar? Esa es una pregunta frecuente. Probablemente no. Algunas posiciones más usadas son: de rodillas, de pie, sentados, postrados (de rodillas, tocando el suelo con la frente o tendido en el suelo), caminando, etc. (Hch. 9:40¸ Mt. 26:39; Jos. 5:14; 1 R. 8:22).

Vemos que se puede orar en diferentes posturas o posiciones; incluso es mejor adoptarlas todas en diferentes ocasiones.

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5. ¿Por qué nos cuesta trabajo orar?

Aunque reconocemos que orar es importante y que podemos aprender a hacerlo de manera eficaz, es casi seguro que “nos costará trabajo orar”. He aquí algunas razones:

    - Orar parece contrario a nuestra naturaleza. A ésta le interesa más satisfacer apetitos y deseos físicos. Para el mundo, dedicar tiempo a cualquier cosa de naturaleza espiritual le parece una pérdida de tiempo (Stg. 4:2)

    - Orar implica admitir que somos débiles. Aunque decimos que somos débiles, en lo profundo de nuestro ser negamos nuestra dependencia de Dios (Lc. 18:11-12)

    - Orar no siempre guarda relación con los resultados. Estamos acostumbrados a que los resultados se ajusten a lo que hemos dispuesto, y a veces invertimos tiempo en la oración y no vemos los resultados en las condiciones y el tiempo que hemos pedido, por lo que abandonamos la oración (2 Co. 12:8-9)

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6. ¿Por qué Satanás trata de oponerse a la oración?

Por el poder que la oración es capaz de desatar, tanto en el mundo espiritual como en el físico, Satanás siempre tratará de oponerse. Algo importante al respecto es conocer la forma en que éste actúa, y particularmente la forma en la que afectará las diferentes áreas de nuestra vida. He aquí algunas:

    - Atacará nuestra confianza en el Señor haciéndonos sentir incapaces, indignos de acercarnos, y con ello afectar nuestro ánimo e interés para orar.

    - Atacará nuestro cuerpo, pensamientos y nervios; querrá afectarnos con cansancio y restando nuestras fuerzas.

    - Atacará el tiempo que reservamos para la oración, manteniéndonos ocupados con cosas urgentes o interrumpiéndonos con cosas sin importancia (a través de actividades, personas y/o a través de nuestros propios pensamientos)

    - Atacará nuestra comunión con el Señor, haciéndonos sentir que es difícil acercarnos a Él, como si nuestras oraciones “toparan contra el techo” y no pudieran llegar al cielo.

    - Atacará nuestra convicción de la necesidad de orar, distrayéndonos constantemente hacia otras cosas aparentemente más importantes

Al estar apercibidos de que estas son algunas de las formas en que Satanás tratará de atacarnos, es importante que aprendamos a prepararnos para orar. Para ello, encontramos que la Palabra nos insta a que:

    - Afirmemos nuestra confianza en la Palabra (Hechos 4:15-16)

    - Descubramos el falso cansancio (Romanos 8:26-27)

    - Protejamos nuestro tiempo de oración (Mateo 6:6)

    - Propiciemos nuestra comunión a través de
    la alabanza
    (Hechos 10:19-21)

    - Afirmemos diariamente la necesidad de orar (Lucas 18:1)

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7. ¿Cuáles deben ser nuestras actitudes al orar?

El pasaje en Lucas 18:11-14 nos muestra la importancia que tienen para Dios nuestras actitudes. A continuación algunas muy importantes:

    - Reconociendo la santidad, el señorío de Dios y
    sus atributos
    (Lc. 11:2; Ap. 7:12)

    - Alabando a Dios, nuestro Padre y Señor (Mateo 11:25)

    - Creyendo que Dios existe y recompensa a
    los que le buscan
    (Hechos 11:6)

    - Buscando a Dios con sinceridad, de corazón (Jeremías 29:13))

    - Queriendo que se haga su voluntad y no la
    nuestra
    (Lucas 22:42)

    - En humildad, queriendo dejar nuestros
    malos caminos
    (2 Crónicas 7:14)

    - Deseando y confiando en que será dado en
    Abundancia y sin reproche
    (Santiago 1:5-6)

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C. Tipos bíblicos de oración

Los apóstoles y discípulos del Señor Jesús nos enseñaron acerca de la oración. En sus enseñanzas encontramos aspectos muy importantes en relación a ella. Algunos son:

1. La oración no cede (1 Ts. 5:17)
El Apóstol Pablo nos anima a no cesar de orar. Es una palabra de ánimo que nos dice, “Nunca te des por vencido en la oración”.

2. La oración de gratitud en todo tiempo (1 Ts. 5:18)
La oración que da gracias en todo tiempo. Sí, no es fácil dar gracias en tiempos de dificultad, pero esa es la voluntad de Dios. Eso es l oque Dios quiere de nosotros; por lo tanto, Él nos ayudará a lograrlo.

Dar gracias es bueno y Dios lo sabe. Él sólo quiere cosas buenas para nosotros.

3. La oración por los gobernantes (1 Ti. 2:1-2)
Es una oración intercesora por quienes están en autoridad, a fin de que podamos vivir en paz, en reverencia a Dios y en respeto los unos a los otros.

4. La oración sin ira, ni contienda (1 Ti. 2:8)
Es una oración que requiere levantar manos santas. El levantar manos santas es una señal de rendición, también evidencia que no hay enojo ni discusiones.

5. La oración en tiempo de aflicción y enfermedad (Stg. 5:13-14)
Si estamos ante pruebas o situaciones adversas que afligen nuestra alma, debemos orar. Si estamos ante enfermedad, también debemos orar (Pr. 4:20, 22; Sal. 107:20; 3 Jn. 2).

6. La oración eficaz del justo (Stg. 5:16; 1 P. 3:12)
La eficacia de nuestra oración no depende de la posición externa que tengamos, ni de cuán importante seamos, sino de que somos justos (Jesús nos justificó). Al igual que Elías, también nosotros somos personas sujetas a pasiones, pero somos justos. Y podemos orar y Dios obrará para bendición porque “los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones”.

7. La oración para edificación espiritual (Jud. 20)
Una forma de ser edificado espiritualmente es orar en el Espíritu. Orando bajo la guianza y dirección del Espíritu Santo –orando en lenguas—es como se desarrolla y fortalece nuestro espíritu.

8. La oración sin estorbos (1 P. 3:7)
La relación del esposo con la esposa, es decir, la forma en que un marido trata a su mujer, puede ser causa de estorbo, en lugar de ser un canal por donde fluya la oración.

9. La oración conforme a la voluntad de Dios (1 Jn. 5:14-15)
Nuestras peticiones conforme a la voluntad de Dios serán escuchadas por Él y tendremos lo que pidamos. Pedir conforme a la Palabra es la mejor garantía de orar conforme a la voluntad de Dios.

10. La oración por bendición en todo (3 Jn. 2)
Es la oración que pide bendición completa para otros. Es bendición para ser prosperado en lo material, en lo físico, emocional y en lo espiritual, eso incluye hogares, estudios, empleos, finanzas, salud, etc.

Las enseñanzas de los Apóstoles y discípulos del Señor recogen muy buenos aspectos que harán de nuestra oración una oración que sobresale de entre muchas oraciones.

Conclusión

La Palabra de Dios es el mejor recurso para conocer la voluntad de Dios y orar conforme a ella es una garantía de respuesta. El Espíritu Santo es nuestro ayudador en esta “especial vivencia” que nos da la oración como parte crucial de la vida cristiana.

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