| I. La Oración
A. Introducción
Orar es “ponerse de acuerdo para que se haga la voluntad de Dios”,
esto nos dice Watchman Nee en su libro Oremos. Aunque muy breve, consideramos
muy apropiado este pensamiento, por cuanto el verdadero significado de
la oración es orar por el cumplimiento de la voluntad de Dios.
Bajo este pensamiento, vemos que orar es mucho más
que hablar con Dios. Orar es:
- Proclamar la santidad, soberanía, reino y señorío
de nuestro Dios
- Acercarse a Dios, buscando Ser transformados a la imagen de Cristo;
su dirección para nuestras vidas; su provisión a nuestra
necesidad, y su bendición en todo.
- Interceder para que la mano de Dios se mueva a favor de otros: nuestra
familia, el ministerio, la iglesia, la nación, etc.
- Confesar el triunfo de Cristo en la Cruz, despojando a los principados
y potestades de Satanás; ejercer la autoridad de Cristo, sometiendo
y resistiendo la obra del enemigo.
Inicio de Página
B. Algunas preguntas sobre la oración
1. ¿Por qué oramos?
Dios quiere que acudamos al trono de la gracia reconociendo nuestra
dependencia a Él, pidiéndole lo que necesitamos y demostrando
nuestra disposición para hacer su voluntad.
Oramos porque:
- Es la voluntad de Dios; Él lo quiere (1 Timoteo
2:8; 1 Crónicas 16:11)
- Lo necesitamos , Para alcanzar misericordia y hallar gracia (Hebreos 4:16; Mateo 7:7)
- Para que habite Cristo en nosotros ya que nuestra debilidad es fortaleza para el poder de Dios (Efesios 3:14-19)
Inicio de Página
2. ¿Cuándo debemos
orar?
La Biblia nos enseña a orar en
todo tiempo, tanto de manera particular, como junto a otros creyentes
en la iglesia. De manera particular, “Orad sin cesar” (1 Ts.
5:17) no significa que debamos dedicarnos a la oración formal todo
el tiempo; no sería posible hacerlo, ya que tenemos trabajo y obligaciones
que atender y otras actividades que realizar. “Orad sin cesar”
es, más bien, vivir conscientes de la presencia de Dios, a fin
de que cuando necesitemos pedir, interceder o alabar, nuestra oración
surja en forma espontánea. También como Iglesia, la Biblia
nos da el ejemplo de “orar sin cesar”: Los creyentes perseveraban
unidos en oración (Hechos 1:4; 12:5). Por otra parte, la Biblia
nos da ejemplo de quienes oraban en forma regular o disciplinada diariamente,
otros oraban por la mañana y otros por la noche:
- David oraba tres veces al día (Salmos 55:17)
- Daniel, oraba tres veces al día (Daniel 6:10)
- Job oraba por las mañanas todos los días (Job 1:5)
- Pablo y Silas oraron toda la noche (Hechos 16:25)
Inicio de Página
3. ¿Dónde podemos
orar?
De manera general, vemos en la Palabra
que la oración se puede hacer en forma individual (Mt. 6:6) y también
en forma colectiva con toda la iglesia (Mt. 21:13). Esto es porque hay
aspectos de la oración que deben tratarse de forma particular,
pero hay aspectos que necesitan el apoyo mutuo y la unidad entre los creyentes.
El ponerse de acuerdo con otro o la oración unida de toda la iglesia,
afirma nuestra fe de tal manera que nos atrevemos a orar por cosas grandes.
¡La Biblia nos enseña que podemos orar en
todas partes! El lugar físico no debe restringir nuestra oración.
En la Biblia encontramos que:
- Jonás oró en el interior de un pez (Jonás 2:1)
- Pedro oró en una azotea (Hechos 10:9)
- Daniel oraba en su habitación (Daniel 6:10)
- Ana oró en el templo (1 Samuel 1:19-20)
- Jesús oró en un huerto (Mateo 26:36)
- Los discipulos oraron en el templo (Hechos 12:12)
- Los discipulos oraron en la playa (Hechos 21:5)
Podemos orar en cualquier lugar en el que nos encontremos,
cuando surja la necesidad de hacerlo y en la forma que dicha oración
requiera.
Inicio de Página
4. ¿Cómo orar?
¿Hay una posición especial
para orar? Esa es una pregunta frecuente. Probablemente no. Algunas posiciones
más usadas son: de rodillas, de pie, sentados, postrados (de rodillas,
tocando el suelo con la frente o tendido en el suelo), caminando, etc.
(Hch. 9:40¸ Mt. 26:39; Jos. 5:14; 1 R. 8:22).
Vemos que se puede orar en diferentes posturas o posiciones;
incluso es mejor adoptarlas todas en diferentes ocasiones.
Inicio de Página
5. ¿Por qué nos cuesta
trabajo orar?
Aunque reconocemos que orar es importante y que podemos
aprender a hacerlo de manera eficaz, es casi seguro que “nos costará
trabajo orar”. He aquí algunas razones:
- Orar parece contrario a nuestra naturaleza. A ésta le interesa más satisfacer apetitos y deseos físicos. Para el mundo, dedicar tiempo a cualquier cosa de naturaleza espiritual le parece una pérdida de tiempo (Stg. 4:2)
- Orar implica admitir que somos débiles. Aunque decimos que somos débiles, en lo profundo de nuestro ser negamos nuestra dependencia de Dios (Lc. 18:11-12)
- Orar no siempre guarda relación con los resultados. Estamos acostumbrados a que los resultados se ajusten a lo que hemos dispuesto, y a veces invertimos tiempo en la oración y no vemos los resultados en las condiciones y el tiempo que hemos pedido, por lo que abandonamos la oración (2 Co. 12:8-9)
Inicio de Página
6. ¿Por qué Satanás
trata de oponerse a la oración?
Por el poder que la oración es
capaz de desatar, tanto en el mundo espiritual como en el físico,
Satanás siempre tratará de oponerse. Algo importante al
respecto es conocer la forma en que éste actúa, y particularmente
la forma en la que afectará las diferentes áreas de nuestra
vida. He aquí algunas:
- Atacará nuestra confianza en el Señor haciéndonos sentir incapaces, indignos de acercarnos, y con ello afectar nuestro ánimo e interés para orar.
- Atacará nuestro cuerpo, pensamientos y nervios; querrá afectarnos con cansancio y restando nuestras fuerzas.
- Atacará el tiempo que reservamos para la oración, manteniéndonos ocupados con cosas urgentes o interrumpiéndonos con cosas sin importancia (a través de actividades, personas y/o a través de nuestros propios pensamientos)
- Atacará nuestra comunión con el Señor, haciéndonos sentir que es difícil acercarnos a Él, como si nuestras oraciones “toparan contra el techo” y no pudieran llegar al cielo.
- Atacará nuestra convicción de la necesidad de orar, distrayéndonos constantemente hacia otras cosas aparentemente más importantes
Al estar apercibidos de que estas son algunas de las formas
en que Satanás tratará de atacarnos, es importante que aprendamos
a prepararnos para orar. Para ello, encontramos que la Palabra nos insta
a que:
- Afirmemos nuestra confianza en la Palabra (Hechos 4:15-16)
- Descubramos el falso cansancio (Romanos 8:26-27)
- Protejamos nuestro tiempo de oración (Mateo 6:6)
- Propiciemos nuestra comunión a través de
la alabanza (Hechos 10:19-21)
- Afirmemos diariamente la necesidad de orar (Lucas 18:1)
Inicio de Página
7. ¿Cuáles deben
ser nuestras actitudes al orar?
El pasaje en Lucas 18:11-14 nos muestra la importancia
que tienen para Dios nuestras actitudes. A continuación algunas
muy importantes:
- Reconociendo la santidad, el señorío de Dios y
sus atributos (Lc. 11:2; Ap. 7:12)
- Alabando a Dios, nuestro Padre y Señor (Mateo 11:25)
- Creyendo que Dios existe y recompensa a
los que le buscan (Hechos 11:6)
- Buscando a Dios con sinceridad, de corazón (Jeremías 29:13))
- Queriendo que se haga su voluntad y no la
nuestra (Lucas 22:42)
- En humildad, queriendo dejar nuestros
malos caminos (2 Crónicas 7:14)
- Deseando y confiando en que será dado en
Abundancia y sin reproche (Santiago 1:5-6)
Inicio de Página
C. Tipos bíblicos de oración
Los apóstoles y discípulos
del Señor Jesús nos enseñaron acerca de la oración.
En sus enseñanzas encontramos aspectos muy importantes en relación
a ella. Algunos son:
1. La oración no cede (1 Ts.
5:17)
El Apóstol Pablo nos anima a no cesar de orar. Es una palabra
de ánimo que nos dice, “Nunca te des por vencido en la
oración”.
2. La oración de gratitud
en todo tiempo (1 Ts. 5:18)
La oración que da gracias en todo tiempo. Sí, no es fácil
dar gracias en tiempos de dificultad, pero esa es la voluntad de Dios.
Eso es l oque Dios quiere de nosotros; por lo tanto, Él nos ayudará
a lograrlo.
Dar gracias es bueno y Dios lo sabe.
Él sólo quiere cosas buenas para nosotros.
3. La oración por los gobernantes
(1 Ti. 2:1-2)
Es una oración intercesora por quienes están en autoridad,
a fin de que podamos vivir en paz, en reverencia a Dios y en respeto
los unos a los otros.
4. La oración sin ira, ni
contienda (1 Ti. 2:8)
Es una oración que requiere levantar manos santas. El levantar
manos santas es una señal de rendición, también
evidencia que no hay enojo ni discusiones.
5. La oración en tiempo de
aflicción y enfermedad (Stg. 5:13-14)
Si estamos ante pruebas o situaciones adversas que afligen nuestra alma,
debemos orar. Si estamos ante enfermedad, también debemos orar
(Pr. 4:20, 22; Sal. 107:20; 3 Jn. 2).
6. La oración eficaz del justo
(Stg. 5:16; 1 P. 3:12)
La eficacia de nuestra oración no depende de la posición
externa que tengamos, ni de cuán importante seamos, sino de que
somos justos (Jesús nos justificó). Al igual que Elías,
también nosotros somos personas sujetas a pasiones, pero somos
justos. Y podemos orar y Dios obrará para bendición porque
“los ojos del Señor están sobre los justos y sus
oídos atentos a sus oraciones”.
7. La oración para edificación
espiritual (Jud. 20)
Una forma de ser edificado espiritualmente es orar en el Espíritu.
Orando bajo la guianza y dirección del Espíritu Santo
–orando en lenguas—es como se desarrolla y fortalece nuestro
espíritu.
8. La oración sin estorbos
(1 P. 3:7)
La relación del esposo con la esposa, es decir, la forma en que
un marido trata a su mujer, puede ser causa de estorbo, en lugar de
ser un canal por donde fluya la oración.
9. La oración conforme a la
voluntad de Dios (1 Jn. 5:14-15)
Nuestras peticiones conforme a la voluntad de Dios serán escuchadas
por Él y tendremos lo que pidamos. Pedir conforme a la Palabra
es la mejor garantía de orar conforme a la voluntad de Dios.
10. La oración por bendición
en todo (3 Jn. 2)
Es la oración que pide bendición completa para otros.
Es bendición para ser prosperado en lo material, en lo físico,
emocional y en lo espiritual, eso incluye hogares, estudios, empleos,
finanzas, salud, etc.
Las enseñanzas
de los Apóstoles y discípulos del Señor recogen muy
buenos aspectos que harán de nuestra oración una oración
que sobresale de entre muchas oraciones.
Conclusión
La Palabra de Dios
es el mejor recurso para conocer la voluntad de Dios y orar conforme a
ella es una garantía de respuesta. El Espíritu Santo es
nuestro ayudador en esta “especial vivencia” que nos da la
oración como parte crucial de la vida cristiana.
Inicio de Página
|